Voy a insistir en mi poema de los buceadores, ése del que hablé ya hace unos cuantos posts y que en realidad está ya escrito, sólo que no en papel, falta que caiga y se instale en la serie de versos procedente, nada más, porque tras meses y meses de darle vueltas lo que tengo que decir en él ya lo sé. Ahí están los buceadores, paseando por el borde de una plataforma oceánica o algo así, ya sin prisas (yo los visualizo, digamos, volviendo a casa tras una jornada de trabajo), hablando de sus cosas (ese detalle un poco de ciencia ficción, ya dije), e imaginando una playa de arena seca, con un desayuno seco servido por muchachas secas, con ropa seca, etcétera.Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/