
¿Qué tienen en común
Rick Astley,
Lisa Stansfield,
The Smiths,
The Stone Roses,
The Charlatans,
Joy Division (y
New Order),
Oasis,
Badly Drawn Boy, los
Bee Gees,
Take That (y
Robbie Williams) y los
Happy Mondays? En efecto: todos son de
Manchester. A la cual hace homenaje
esta peli que vi anoche, concebida en realidad como una sucesión de homenajes, pero ante todo a los grupos de la
Factory y a la
movida mancuniana conocida como
Madchester.
Todo eso no podía haber pasado en otro sitio. Esta ciudad (
puentes de ferrocarril y drogas baratas), cuna de la revolución industrial y de la era de los ordenadores, vio la primera demostración de fuerza de la clase obrera cuando, en plena guerra de secesión americana, los trabajadores de la industria textil se negaron a procesar algodón procedente de la Confederación hasta que no erradicasen el esclavismo, lo cual provocó la bancarrota de los estados sureños y, en última instancia, inclinó la balanza a favor de la Unión. El discurso de agradecimiento de Lincoln es bastante memorable.
Nunca un lugar tan feo ha producido tantas maravillas.