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Poesía y Macarrones

EL SPLEEN DE PARÍS SANGONERA LA VERDE

EL SPLEEN DE <s>PARÍS</s> SANGONERA LA VERDE Como entrar sin hambre al Bulli, como ir de luna de miel y no follar, como meterse en Diego Marín sin un duro en el bolsillo o estar de vacaciones (suspiro) y decir que no, que no te apetece el gintónic, que mejor te vas a la cama, los días como el de ayer (sin ver a amigos, sin escribir poemas, sin leer nada memorable, sin comer macarrones y por supuesto sin echar un quiqui) me producen un nerviosismo que, sin duda, los seres inmortales no sufren. Y luego lo mejor es que soy yo mismo el que se inflige estas torturas, yo quien se compra un bajo en una esquina cualquiera de su vida y pone una sucursal (franquiciada) de la Negra Muerte. Y se instala detrás del mostrador.
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