NI IDEA DE NADA

Luego, en la práctica, tenemos a docenas de escritorcillos con contrato y plazos que cumplir, con las rodillas temblando delante del documento 1, sabiendo que la solución que logren (con sudor y sangre) componer reducirá muy probablemente la dignidad literaria del conjunto en muchos enteros. El síndrome de la hoja en blanco no se basa en que no se te ocurra nada que escribir, sino en que preferirías guardar silencio y no puedes.
Luego, en la práctica, tenemos a grafómanos como yo, gente con un rato ocioso en la mitad de la jornada. Hay que extrapolar a otro ámbito los conceptos de silencio, síndrome de la hoja en blanco y contrato. Hay que tener claro lo que es una bitácora, para qué puede servir y cuál es el valor de cada una de las palabras que aparecen aquí. Y para terminar hay que reflexionar sobre el hecho de que los posts de Sarah Jessica Parker en Sexo en Nueva York, con una calidad literaria media que yo ubico entre Redacción de qué es un rey para ti y Crónica del partido hecha por el guardameta suplente, comportan a su autora unos ingresos suficientes para vivir en una vivienda adosada en pleno Manhattan, salir mañana tarde y noche por los locales más guais de la ciudad y estrenar todos los días ropa de diseñador.
Así que para qué molestarse. Yo iba a escribir hoy que se me ha ocurrido una idea nueva para otro poema (esto marcha, dos proyectos de poema en cuatro meses, guau), móntense ustedes su película, imaginen de qué irá el poemita (si se les ocurre algún endecasílabo deslumbrante díganmelo, que al fin y al cabo el autor soy yo) y sean felices. Antes de irse, noten que hay un enlace nuevo a la derecha: salgan por esa puerta, por favor.
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pedro -