Blogia
Poesía y Macarrones

WOLFE Y CERCAS

WOLFE Y CERCAS Preguntado Tom Wolfe por las razones que le hacen apoyar la invasión de Irak, esgrimió el argumento de que "los izquierdistas sustituyen el pensamiento por la indignación", como si la oposición a la guerra fuese un acto visceral, poco reflexivo e ilógico, ante una operación de ocupación fruto de una mente (pre) clara en posesión de una amplia dosis de sangre fría. Todo esto lo dice a lo largo del ciclo promocional de su última (y larguísima) novela, Soy Charlotte Simmons, tal vez para alejar la atención sobre la poquita calidad de la misma, que es un ejercicio vagamente satírico y escasamente creíble sobre los estudiantes de las universidades norteamericanas. Esta teoría tan yanqui que refleja el neoconservadurismo beligerante como portavoz de la luz de la razón en el mundo, y a los movimientos pacifistas como pandillas de hippies fumados entonando eslóganes demagógicos con faltas de ortografía la destruye, fulmina, derrumba, quema, reduce a polvo (y además sin proponérselo explícitamente) Javier Cercas con sus dos novelas bélicas, Soldados de Salamina y La velocidad de la luz. Esta última es la que acabo de leer y la que me ha hecho pensar en el absurdo de Wolfe que he comentado antes.

La novela como vehículo de exploración, en manos del novelista como piloto o guía, es tal vez la mejor herramienta que existe para la captación de la verdad, precisamente porque su naturaleza heterogénea, abierta, la capacita para dar cabida a investigaciones (ficticias o no) como la de Cercas y al mismo tiempo la faculta a no emitir tesis ni hipótesis, a no pronunciarse, a dejar al lector en silencio en el momento justo en que la historia cuaja y todas las piezas encajan. La clave está precisamente en ese silencio: en su profundidad, en su perfección y en la total ausencia de murmullos, como el que ocurre al final deUn artista del mundo flotante, de Ishiguro. Con este autor Cercas tiene en común la rarísima sabiduría de saber trasladar al individuo el peso de la Historia y la aún más rara de saber trasladar a la Historia el peso del individuo, así el criado de un nazi inglés en Los restos del día, así la velada figura de Sánchez Mazas de los Soldados, así este Rodney Falk que es presentado desde todos los puntos de vista posibles, que es la mejor manera de acercarse a la realidad, como todos sabemos, porque no existe la gente con sólo un perfil ni las monedas con una sola cara.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres.

1 comentario

Ella y su orgía -

Tom Wolfe debería arder en su propia hoguera por esas palabras.
Con respecto a Cercas, tengo pendiente la relectura de su "Soldados ..." (cuando comencé el libro el cuerpo me pedía más lírica), pero gracias por hablar del último: has despertado mi interés.
"Lo que queda del día" es simplemente maravilloso.

Besines.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres