TRES NOVELAS

En Ampliación del campo de batalla aparecen todos los elementos con los que Houellebecq ha ido montando su obra posterior (ésta es su primera novela): un odio visceral por los urbanitas occidentales, una buena dosis de información sobre las tendencias de la tecnología y la ciencia, un pesimismo absoluto sobre el futuro de la humanidad, una afición sin límites al sexo como arte y liberación y un humor negro negrísimo (pero es que renegrísimo) capaz de hacer tragar con carcajadas todo el cóctel. Se le ha comparado con el Camus de El extranjero, pero el oranés se queda a la altura del Barco de Vapor comparado con este tipo, siempre señalándonos el horrible cadáver de nosotros mismos que tenemos todos enterrado en el jardín, por decirlo así. Al menos sigue creyendo en el sexo como liberación...
Criaturas de la noche es una especie de Fausto moderno en el cual una misteriosa pulga se introduce en el cerebro del gris protagonista para conducirlo por los caminos del glamour, el éxito, el poder y las mujeres, para lo cual le dicta en cada momento lo que tiene que decir o hacer. Por supuesto, la pulga va tomando poco a poco el control... ésta no me la he acabado, así que no puedo sacar conclusiones aún. Lo que sí es cierto es que me estoy partiendo el pecho con ella, y mi mujer igual.
Cazadores de luz es una mezcla entre THX1138 y Fahrenheit 451, en todo caso una novela de ciencia ficción de Liga de Campeones, quiero decir, de la misma categoría que los grandes clásicos del género de todo el siglo pasado y del actual. Todo ocurre en un mundo hipotético donde las tendencias de ahora hacia la plutocracia y lo visual han triunfado definitivamente. Un ingeniero en ventas se ve envuelto en una serie de conflictos (relacionados con el amor, la lealtad, la búsqueda de libertad...) que en la novela aparecen como cosas del pasado, antigüedades inconfesables a las que no es fácil dar salida. La novela es muy visual, y consigue establecer una estética futurista deslumbrante, mediante el recurso a una enfermedad ocular del protagonista que le impide captar los colores... Yo creía que cosas así no se escribían en España ni en nuestro ámbito cultural (latinoamérica, Portugal), así que doble sorpresa: por la calidad del libro y por no ser una traducción. Coloco la foto de Casariego ahí porque se lo merece.
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