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Poesía y Macarrones

¡LA POLÉMICA VENDE!

¡LA POLÉMICA VENDE!

Sí, amigos, la polémica vende. He recibido por primera vez en mi vida de bloguero adolescente comentarios anónimos, en mi artículo del otro día. Estoy que no quepo en mí, pero me da la espina que la cosa se ha interpretado como una especie de ataque a una fauna a la que al fin y al cabo yo mismo pertenezco... No sé, yo estaba en plan coña, pero cierto es que el humor no es mi punto fuerte... Compañeros blogueros del mundo, os quiero a todos y cada uno desde vuestra insobornable diversidad, quede claro. Por si las moscas.

Y ahora hablemos de polémica de verdad: la que en todo momento rodea al artista anterior y actualmente conocido como Banksy, una de las cosas buenas que tiene la Gran Bretaña (junto a la tele, la comida india, la música, los pubs y las tiendas Primark). Banksy la verdad es que es un auténtico hijoputa, destrozando cuadros antiguos y aterrorizando a todos esos animales mientras los grafitea, y además moralmente ambiguo, pero no todo el mundo es capaz de colgar esto en un museo público. Cierto que presume de no hacer nada para Nike porque contratan mano de obra infantil, y luego lo hace para Puma, que cojea de la misma pata. Cierto que cobra un mínimo de 10000 libras por grafitti a pijos que no soportarían ni media canción de rap, pero hay una poesía evidente en todas esas ratas pintadas por las paredes diciendo que ya les llegará su turno, en los leopardos que se escapan de entre las rejas recién abiertas de un código de barras, en las máscaras antigás perpetradas sobre retrátos al óleo del siglo XVIII... Yo estoy a favor de este tipo. Tanto que voy a hacerle un pequeño favor y traducir aquí (por primera vez en castellano, oigan) su manifesto, que es una de las cosas más bestias que he leído nunca:

Extracto del diario del Comandante en Jefe Mervin Willett Gonin DSO, que estaba entre los primeros soldados británicos en liberar Bergen-Belsen en 1945:

No puedo dar una descripción adecuada del Campo del Horror en el que mis hombres y yo íbamos a pasar el siguiente mes de nuestras vidas. Es todo pura maleza estéril, desnuda como una pata de pollo. Hay cadáveres por todas partes, algunos en grandes montones, algunos en solitario o en parejas, allí donde hubieran caído. Nos llevó cierto tiempo acostumbrarnos a ver hombres, mujeres y niños derrumbarse al pasar junto a ellos y contenernos para no ir en su auxilio. Había que hacerse a la idea de que los individuos, simplemente, no contaban. Se sabía que morían quinientos al día y que iban a seguir muriendo quinientos al día durante semanas antes de que cualquier cosa que nosotros pudiéramos hacer tuviera el más mínimo efecto. Sin embargo, no era fácil ver a un niño asfixiándose hasta morir por la difteria cuando uno sabía que una traqueotomía y cuidados podrían haberlo salvado, o una mujer ahogándose en sus propios vómitos porque estaba demasiado débil para darse la vuelta, u hombres comiendo gusanos y despreciando el pan simplemente porque habían tenido que comer gusanos para vivir y ahora apenas veían la diferencia. Pilas de cadáveres, desnudos y obscenos, con una mujer, demasiado débil para estar de pie, apoyándose en ellos y cocinando la comida que le acabábamos de dar en una hoguera; hombres y mujeres agachándose en cualquier lugar para aliviarse de la disentería que les estaba devorando los intestinos; una mujer totalmente desnuda lavándose con su ración de jabón y el agua de un tanque en el que flotaban los restos de un niño. Poco después de la llegada de la Cruz Roja Británica, aunque pueda no estar relacionado con ello, recibimos una gran cantidad de barras de labios. Esto no era en absoluto lo que los hombres querían, habíamos estado suplicando cientos y miles de otras cosas y no sé quién pidió las barras de labios. Desearía con toda mi alma poder saber quién lo hizo, fue una obra de genio, de absoluta brillantez en estado puro. No creo que nada hiciera más por las internas que las barras de labios. Las mujeres se acostaban sin sábanas ni camisones pero con los labios rojos, las veías pulular sin nada más que una manta sobre los hombros pero con los labios rojos. Vi una mujer muerta en el mortuorio que se aferraba a un tubo de barra de labios. Por fin alguien había hecho algo para convertirlas en individuos de nuevo, eran alguien, más allá del mero número tatuado en el brazo. Por fin podían interesarse en su apariencia. Esas barras de labios empezaron a atraerlas de vuelta a la humanidad.

LA TELE Y OTROS PECADOS

LA TELE Y OTROS PECADOS

Odio la tele. Y al mismo tiempo no puedo dejar de verla. Me ocurre lo mismo que con la Internet, el Carrefour, el McDonalds, etc etc, cosas que son pecado según los 10 Mandamientos para Poetas en Prácticas:

1 No verás la tele

2 No usarás la Internet en vano (es decir, no la usarás para otra cosa que para colgar tus poemas por todas partes y/o comprobar cuántas entradas tienes en el Google)

3 No visitarás el Carrefour

4 No comerás en McDonalds

5 No te abstendrás (de nada poemizable, vamos, que nunca le dirás que no ni a un polvo, ni a una droga, ni a un viaje, ni a una colaboración por mal pagada que esté en la página de cultura del suplemento de tu barrio del periódico local)

6 Amarás tus libros sobre todas las cosas

7 No tomarás el nombre de Lorca en vano

8 Honrarás a tu Rimbaud y a tu Verlaine

9 Citarás a Ajmátova entre el séptimo y octavo polvo sin sacarla de la noche (no se sabe de dónde proviene este mandamiento pero se cree que es un resto de religiones paganas primitivas)

10 Sobre todo no verás la tele

Si uno cumple con todo esto, se supone que a cambio el destino lo premia con abundantes accésits, becas, lectorados, columnas, etcétera. A los pobres pecadores como yo los espera la indiferencia editorial, la enemistad personal con los del Babelia, la alergia al vino y una larga serie de catástrofes. Es jodido ser poeta en prácticas, la verdad, pero es que con esos mandamientos no se puede. Y luego la penitencia, que consiste en leerse las obras completas de Blake un domingo de resaca. Luego se quejarán de que se les están quedando los recitales vacíos.

RETRATO DEL BLOGUERO ADOLESCENTE

Llevo en la blogosfera (palabra que demuestra que ya nos vamos entendiendo, ella y yo) desde el nueve de febrero. No puedo hacerme el listo, por lo tanto, pero he leído ya suficientes blogs como para tener en la cabeza un retrato a lápiz, una caricatura, del bloguero tipo, que me parece a mí que es:

1/ Izquierdoso (militante o no), laico (el tema del mes ha sido el papa Ratzinger Z y así se ha llamado el post más común) y antiglobo. Aunque también está la gran excepción.

2/ Oficinista o funcionario, de esa clase que tiene acceso ilimitado a internet y muuuucho tiempo libre (más o menos como yo). Clásicamente actualiza en horas de trabajo, y el tema de lo mucho que odia su curro suele ocupar posts y posts.

3/ Metropolitano y cosmopolita, por los conciertos a los que va y los viajes que hace (dos temas favoritos, y además te lo comentan con pelos y señales). Es un mundo bastante pijo, y si quitas los blogs de capitalinos y de gente de bcn por un lado, y los de expatriados que les gusta fardar de vivir en el extranjero (el peor es éste), te quedan poquitos.

4/ Melómano y gran connaiseur. Si tienen la sección Escuchando, hará todo lo que pueda para que ni dios conozca el grupo. En general hablará durante posts y posts de los últimos discos de unos grupos que la verdad, ni en su casa a la hora de comer... Hace poco leí uno en el que el bloguero pedía sugerencias para el tono de su móvil nuevo y le recomendaban Fischerspooner ("Es ideal: petardo, pero poco conocido"). La sofisticación llega a unos extremos preocupantes (sobre todo para los despistados como yo).

5/ Obsesionado con la difusión. No puede faltar un contador de visitas (que será probablemente la página de inicio del bloguero), y, si está nominado para algún premio, te dirá por activa, por pasiva, en todos los idiomas, que votes por él. Con tal de que lo enlacen por ahí, pondrá en su página cientos de miles de enlaces que ni visita ni tienen nada que ver con él.

Bueno, yo seguiría, la verdad, pero ya se me ha pasado la rabia y la mala leche que he ido acumulando esta semana a base de leer blogs... Que conste que la mayoría de estas críticas las dirijo también contra mí mismo... Cuéntenme por favor en qué puntos les he tocado la moral y en cuáles me he equivocado de plano. Y enlácenme, je je je.

LA BARRERA DE LOS TREINTA GRADOS

La barrera de los treinta grados, la que deja paso al largo verano (por momentos infernal) y a otro orden de cosas y a otro estado mental y al uso de sandalias, ya la hemos pasado por aquí abajo (me acuerdo del año que pasé en Mánchester sin cruzarla ni una sola vez, qué sitios más raros hay por ahí al norte).

Para celebrarlo, me metí otra vez chez Diego Marín y me compré con amplio deleite consumista:
Norte, de Seamus Heaney
Historia universal de la infamia, del amigo Borges (un poco por completar la colección)
La velocidad de la luz, del señor Javier Cercas
El placer del viajero, de Ian McEwan
Limpiar pescado, de Luis Muñoz, su obra reunida, en realidad.

El problema es que estoy leyendo ya demasiados libros al mismo tiempo (el otro día agarré el de Stefan Zweig y ya ni sabía lo que estaba pasando), así que he tenido que ponerlos en cola. No olvidemos que ya hemos pasado la barrera de los treinta, que todo irá más lento a partir de ahora (también, me imagino, las actualizaciones al blog, aunque no sé, porque paralelamente, la hora mortal va a ir siendo cada vez más mortal en el trabajo).

La barrera de los treinta grados es como cruzar la línea del trópico y encontrarse de golpe en otro mundo. La de los treinta años un poco también, ay qué miedo.

SARAJEVO, BiH

SARAJEVO, BiH

Sarajevo es una ciudad, como todas, hecha con un alto número de materiales distintos, digamos piedras y adoquines para casas y calles, cal para las paredes de las mezquitas que pusieron los turcos, mármol para los palacios austrohúngaros, hormigón (mucho hormigón) para los bloques de viviendas de la época comunista, cristal y madera, plástico aislante donado por el PNUD durante el cerco para cerrar aun de forma precaria las ventanas, asfalto (no tanto como el que desearían los sarajevitas), y etcétera etcétera. Uno de los materiales más utilizados, además, es la poesía, los poemas. Cómo explicarlo. De la misma forma que la luna en sí es poco más que una insulsa bola de piedra y polvo si le sustraemos todo lo que en ella reflejamos nosotros, el género humano, la ciudad es el resultado de la fórmula ciudad + poemas que surgen de ella y a ella van a parar. Y eso es mucha poesía, créanme.

No escribo ni hablo mucho sobre ella, la verdad. Pero eso es porque hago un esfuerzo. Es matemática, científica, materialmente imposible olvidar la imagen que se obtiene subiendo la colina de Stari Grad al atardecer y mirando hacia abajo en el momento preciso en que, una tras otra, las luces de las mezquitas se encienden y los almuédanos llaman a la oración, durante el mes de Ramadán. Por ejemplo. O paseando en verano por el Vilsonovo Setaliste, que discurre junto al río (y adonde, aprovechando la oscuridad, se van los sarajevitas por la noche a fumar petas y/o echar un periquete). O, desgraciadamente, ante la Residencia de Ancianos o el antiguo Parlamento o cualquiera de esas calles-gruyére, absolutamente sobrecogedoras.

Allí, por mi parte, aprendí todo lo que sé y que fuera de la ciudad voy por desgracia olvidando, conocí a personas tan increíbles que jamás hubiera pensado que pudieran existir, héroes de verdad, cobardes de verdad, pedantes, sabios, mujeres para perder la cabeza, hijos de puta de verdad, amigos, amantes, poetas, enemigos, cooperantes y copulantes internacionales. Allí entrevisté a Cedo Kapor, un ex brigadista internacional que sesenta años después aún recuerda la letra de ¡Ay, Carmela!, y la canta sin importarle no tener ni papa de castellano, y guarda cartas de agradecimiento de la Pasionaria y Felipe González, y vive con su mujer, olvidado en un piso del centro, sin comprender una palabra de la última guerra de los Balcanes, porque la suya fue la nuestra, la del río Ebro y alrededores.

Allí escribí mi libro naranja (el que sale cuando pinchan en Apadrina a un poeta, sí), también, y si alguna vez he estado cerca de ser poeta ha sido evidentemente allí, en el apartamento del barrio serbio, quedándome despierto toda la noche y bebiendo un vino ab-so-lu-ta-men-te-im-be-bi-ble (porque harán muy bien otras cosas, por ejemplo el pan, o el aguardiente, pero de vino en los Balcanes no tienen ni puta idea). Sin embargo apenas he escrito explícitamente sobre todo aquello, fuera del folleto introductorio a una exposición de un fotógrafo amigo (que pueden leer aquí). Así que esto es una especie de primicia, por otra parte. Creo que, si no he escrito ni he hablado demasiado sobre Sarajevo es para darme el gusto de guardar un secreto (aparte de que, qué diablos, si empezara con el tema aburriría hasta a las piedras). Por el placer de estar discutiendo con alguien (cosa que en mi puto trabajo es harto común) y al mismo tiempo pensar, o saber, que me digan lo que me digan, yo he visto lo que he visto y he estado donde he estado y tengo la ciudad de Sarajevo por ahí dentro, arrojando luz. En su último libro, Raymond Carver dijo adoro todo lo que me hace crecer: a partir de adoro, yo puedo decir Sarajevo

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Noten que de repente han aparecido unos anuncios en forma de banner ahí a su derecha (de los que por supuesto yo no soy responsable). Dado que funcionan por palabras clave, esta mañana al abrir el blog me he encontrado un enlace a un taller de poesía y otro a las conferencias de Ferrán Adrià, je, je, je... Si nos montásemos un blog llamado, por ejemplo, pan amor y fantasía, la publicidad nos llevaría a Hipercor, Contactos y Cyberdark... reivindico el márketing automático como fuente de surrealismo inagotable. Dando ideas.

UN POEMA Y MEDIO

UN POEMA Y MEDIO

El medio poema del que voy a hablar es el mío, que está a medio o más bien a un cuarto. ¿El de los buceadores? No, ése sigue donde lo dejé, me refiero al nuevo. ¿Que tienes uno nuevo? Sí, amigos, ya lo comenté hace tres o cuatro semanas: tengo un poema nuevo. Habla de cómo la velocidad, según la teoría de la relatividad especial de Einstein, implica más movimiento en el espacio y menos en el tiempo. Es decir, que la velocidad congela el tiempo con respecto a los objetos más lentos. Y todo esto lo cuenta un personaje tipo Travis, ya saben, el de París, Texas. Aún no tengo decidido dónde colocar a este Travis exactamente pero lo visualizo detenido en la cuneta, mirando cómo se pone el sol mientras una voz en off va contando el poema, o algo así. Se admiten sugerencias, como siempre, vía comentarios al post.

El Poema, así casi con mayúsculas, es el de Manuel Vilas, El enamorado. Me prometí no convertir esto en una colección de recortes pero es que este poema me gusta mucho y es bueno, al montar poemas, no perder de vista a los maestros:

E L E N A M O R A D O

Toda la noche soñando contigo, me he pasado la noche entera
soñando que te besaba en el patio de una iglesia junto al mar.
Qué enamorado estuve de ti, y no te lo dije nunca.
¿Lo adivinaste? ¿Lo deseaste? ¿Lo suplicaste?
Tenías seis años más que yo, estabas más hecha a la vida,
no te ibas de la cabeza como yo, sino que eras moderada y prudente,
aunque llena de amor por dentro, amor hacia mí,
hacia mí, que era un tipo de lo más perdido, y eso sí
se notaba a la primera, y cómo me acuerdo de tus manos
y de tu sonrisa, todos los amantes se acuerdan de lo mismo,
sólo que yo no me metí nunca en tu cama, años llevo imaginando
cómo se debía de estar en tu cama, un día me la enseñaste,
pero nada más. Y ahora me despierto y he soñado que te besaba,
y son las diez de la mañana de un verano monumental
y ya estoy bebiendo una ginebra, así, en ayunas, y salgo
a la terraza de mi habitación y veo a las turistas tumbarse
sobre la arena, y pienso que tú podrías estar aquí conmigo,
qué enamorado estuve de ti y cómo lo estuviste tú también,
y qué mal hicimos en no habernos revolcado mil veces
por mil camas, o qué bien hicimos, porque, conociéndome,
igual te hubiera pedido en matrimonio y tú hubieras aceptado,
y borracho como estoy todo el día, cuando me hubiera cansado
de joder todas las noches, a lo mejor me daba por darte un puñetazo
o tirarte a un río, o a ti por pegarme un tiro,
o envenenarme o pegármela con otro.
Cómo puedo decir todo esto de ti, que eras un ángel
y lo sigues siendo, y de mí, que te quise con inocencia.
Será mejor que siga bebiendo hasta que te borres de mi memoria,
y esto sí que me hace llorar, y soy un tipo que está llorando
a las diez y media de la mañana, sentado en la terraza de una habitación
para turistas, con una ginebra caliente en la mano -son los restos
de la noche-, llorando porque si te echo de mi memoria,
verdaderamente entonces sí que ya no me quedará nada.

ETERNAL SUNSHINE OF THE SPOTLESS MIND

<a href=&quot;http://www.aboutfilm.com/movies/e/eternalsunshine.htm&quot;>ETERNAL SUNSHINE OF THE SPOTLESS MIND</a>

Es ésta una película que ha pasado medio de tapadillo (por lo menos a mí)por la cartelera nacional, que ahora desemboca en los vídeoclubs con un título malísimo (Olvídate de mí) y con una carátula con mueca de Jim Carrey que más bien invita a alquilar cualquier otra cosa o a no alquilar nada en absoluto y confiar tu velada a Antena 3. Hay que ser un tipo medianamente avisado (y yo no lo soy) para identificar entre los créditos a Charlie Kaufman, el autor de Being John Malkovich y Adaptation, esto es, un genio.

En fin, no sé, un viaje al interior de la mente en clave de fantaciencia, como de costumbre, pero esta vez enfocando sobre todo dos cosas: la memoria y el amor. Cómo de lo primero emana lo segundo y cómo lo segundo moldea lo primero. Y en este contexto partes absolutamente inolvidables, con un Jim Carrey corriendo a toda velocidad por el interior de su subconsciente para poner a salvo los últimos recuerdos de Kate Winslet, y tratando de esconderse en la infancia del protagonista... algo, también, terriblemente romántico, qué quieren que les diga. La pura maravilla.

LA PERFECTA ENSALADA DE PASTA

LA PERFECTA ENSALADA DE PASTA

contiene macarrones, a ser posible arrugados, mejor de colores, y luego todo lo demás: tacos de queso fresco, lechuga y tomate, tacos de piña en almíbar, soja, zanahoria rallada, pasas, tacos de jamón york, migas de atún, cebollitas, gajos de mandarina y maíz. Se aliña con sal, aceite y limón (jamás con vinagre) y se come fría. Ante todo hay que evitar que los macarrones estén calientes y lo demás a temperatura ambiente, para lo cual los lavaremos con agua fría durante un rato antes de mezclarlos. El recipiente tiene que ser gigantesco. Esto es muy importante porque, si somos golosos, seguiremos añadiendo de todo durante un rato después de haber terminado de preparar la receta original, y luego no va a haber manera de remover los ingredientes sin poner el suelo de la cocina perdido.

Se acompaña idealmente de vino tinto (para saber los detalles miren la página de Mikel Garaizabal).

Tengo encima de la mesilla libros de Mark Strand (Sólo una canción, la antología de Pre-textos), Jesús Aguado (Libro de homenajes y Heridas) y Manuel Vilas (El cielo). Estoy hecho un gourmet.

MOLODEZHNAYA

MOLODEZHNAYA

Molodezhnaya es el nombre de una estación polar rusa, entre las regiones antárticas de la Tierra de la Reina Maud y la Tierra de Enderby. Yo he sido un tipo de mucho mirar mapas, por aburrimiento más que otra cosa, y en dos ocasiones a lo largo de mi vida de miramapas me ha ocurrido que un nombre, un sitio visto apenas de pasada, se me pega a la memoria y ya no me suelta, se convierte en una especie de lugar (poco) común del discurso interior, no sé cómo explicarlo pero me pasa que, si me preguntan en qué pienso y respondo que en nada, muy probablemente estaba pensando en Molodezhnaya... o en Alice, Australia, que es el otro caso.

Los topónimos, como todo el mundo sabe, dan un resultado brillante en poesía, pero pocas veces han sido empleados con tanta pasión, con tanta entrega y fe en sus propiedades no sólo poéticas sino mágicas como en la obra de Blaise Cendrars. La Prosa del Transiberiano es una oda vacía, una fanfarria de puro entusiasmo por la técnica y la incipiente globalización de principios del XX, de contenido escaso o inexistente, pero (y ahí reside la efectividad del modernismo europeo), las formas tienen una belleza hipnótica, un sentido en sí mismas, como si la palabra Molodezhnaya (digamos) hubiera quedado relevada de la obligación de designar la estación polar y fuera ahora cualquier otra cosa, algo que no conocemos pero que nos seduce... poesía, vamos. Puede que la poesía sea algo más, que esta banda de pirados se olvidara del resto de palos (el intimista, el moral, el social, etc), pero habiendo abierto una ventana como ésa, no importa mucho, ¿no?

Otra poeta asomada al balcón es Ángela Vallvey, alucinante su empleo de la matemática, la astrología y la toponimia marinera para componer paisajes de una belleza glacial, esculturas de hielo digamos, sobre todo en Capitanes de tiniebla y El tamaño del universo. Un regalito para el fin de semana:

En mis sueños

amar era lo mismo

que sembrar en el desierto,

con un sable desenvainado,

el durazno de mi corazón.

Ángela Vallvey - Inédito

LASAGNA GROSS

LASAGNA GROSS

Hoy un post breve pero intenso: si quieren compartir mi absoluto deslumbramiento visiten la página del sin par Alex Gross. Pónganse gafas de sol.

MACARRONES CON BRÉCOL A LA NARANJA

MACARRONES CON BRÉCOL A LA NARANJA

Éste es un plato fácil de preparar y al mismo tiempo cargadito de sugerencias, complejo (hasta donde pueden serlo los macarrones). Se pone a hervir medio kilo de brécol durante veinte minutos. Lo sacamos e introducimos medio kilo de macarrones, el tiempo de cocción recomendado. Se pochan en la sartén cuatro dientes de ajo y una guindilla, y a continuación se añaden las ralladuras de dos naranjas (maravilloso olor) y el brécol cocido, hasta que la pasta está lista. En ese momento añadimos a la sartén el zumo de las dos naranjas y lo dejamos reducir lo justo para añadirlo a la pasta escurrida, darle un par de vueltas en la cacerola sobre un fuego alto, para que se mezcle, y servir. Es una receta de una amiga terrone (and proud to be), o más bien de su mamma, así que no me la desvirtúen poniéndole ketchup.

El viernes, en una entrega de premios a la que asisto en nombre de un poeta amigo que no va a poder recoger el suyo, voy a conocer a Andrés Neuman. No es el santo de mi devoción, pero igual le llevaré el de El tobogán, para que me lo firme. Sí, amigos, soy mitómano a toro pasado, es decir, que me ha dado por ahí ahora a mis años, cuando apenas asisto a saraos literarios: hace diez, cuando iba a prácticamente todo y era mucho más sensato, escuchaba al tipo y, si me gustaba, le compraba libros. Ahora en cambio he llegado a pensar en hacerlo al revés.

LA GASTRONOMÍA EXPERIMENTAL Y VOS

LA GASTRONOMÍA EXPERIMENTAL Y VOS

Leo un artículo espectacular en El País sobre los cocineros galácticos españoles (Berasategui, Arzak, Adriá y toda la basca). Aparece un tal Jordi Roca preparando con una especie de soplete (fabricado ad hoc según un artilugio visto en una peli de Tarantino) una burbuja de caramelo transparente en la cual se introduce humo de brasas de leña de encina. La idea es que el comensal rompa la burbuja y aspire el humo... Luego, a lo largo del artículo, se menciona que para apreciar esta cocina hay que ser una persona sensible, evolucionada, emocional y culta... Mi Charo ve la foto y dice hay que ver cuántas cosas nos perdemos por no tener perras. Da igual. Es abril y, como es sabido, segúnEliot, éste es el mes más cruel, porque hace crecer lilas de la tierra muerta, y mezcla la memoria con el deseo.

Pues va a ser que no. Ha llegado la primavera (término murciano para verano) y, en cuestión de dos semanas, ahí vamos todos por aquí en camiseta. El aire huele estupendamente bien, el calor amuerma un poquito... se generaliza una sensación de bienestar a la altura de la panza... para la tercera edad el invierno, época de preocupaciones, temor a la gripe y otras enfermedades, problemas para abrigarse, claustrofobia e inquietud general, da paso a la primavera, el momento para sentarse en el parque, dejar que te dé el lorenzo en la cabeza y estar tranquilo... justo al revés que en la adolescencia... yo también tuve una adolescencia eliotiana... nada más que de pensar el efecto que me hacían las invasiones de escotes femeninos, polen y hormonas me pongo malo... A veces es bueno ser un viejo de mierda, como viene a decir el anuncio del Renault Laguna.

¿Más placeres? La antología de poetas argentinos de Babab. Alucinante. Cojamos (en el sentido hispánico del término, no en el otro) a la caterva de poetas españoles jóvenes de, por ejemplo, la última antología de Hiperión, y comparemos... No tenemos nosotros ni Griselda García ni Marina Mariasch, poetas que dan de sí para toda la primavera.

NI IDEA DE NADA

NI IDEA DE NADA

La pregunta sobre qué escribir, igual que el famoso síndrome de la hoja en blanco, es falaz porque, en un mundo si no perfecto al menos con un poco más de sentido, si uno no tiene un buen motivo que ya de entrada invalide pregunta y síndrome, no puede verse nunca en situación de estar, bolígrafo en mano, sentado y con cara de tonto, bloqueado. La solución natural es: si no sabes qué escribir, no escribas nada.

Luego, en la práctica, tenemos a docenas de escritorcillos con contrato y plazos que cumplir, con las rodillas temblando delante del documento 1, sabiendo que la solución que logren (con sudor y sangre) componer reducirá muy probablemente la dignidad literaria del conjunto en muchos enteros. El síndrome de la hoja en blanco no se basa en que no se te ocurra nada que escribir, sino en que preferirías guardar silencio y no puedes.

Luego, en la práctica, tenemos a grafómanos como yo, gente con un rato ocioso en la mitad de la jornada. Hay que extrapolar a otro ámbito los conceptos de silencio, síndrome de la hoja en blanco y contrato. Hay que tener claro lo que es una bitácora, para qué puede servir y cuál es el valor de cada una de las palabras que aparecen aquí. Y para terminar hay que reflexionar sobre el hecho de que los posts de Sarah Jessica Parker en Sexo en Nueva York, con una calidad literaria media que yo ubico entre Redacción de qué es un rey para ti y Crónica del partido hecha por el guardameta suplente, comportan a su autora unos ingresos suficientes para vivir en una vivienda adosada en pleno Manhattan, salir mañana tarde y noche por los locales más guais de la ciudad y estrenar todos los días ropa de diseñador.

Así que para qué molestarse. Yo iba a escribir hoy que se me ha ocurrido una idea nueva para otro poema (esto marcha, dos proyectos de poema en cuatro meses, guau), móntense ustedes su película, imaginen de qué irá el poemita (si se les ocurre algún endecasílabo deslumbrante díganmelo, que al fin y al cabo el autor soy yo) y sean felices. Antes de irse, noten que hay un enlace nuevo a la derecha: salgan por esa puerta, por favor.

LA POLÍTICA MACROECONÓMICA Y VOS

LA POLÍTICA MACROECONÓMICA Y VOS

Mira que me prometí a mí mismo, cuando empecé con este blog, no hablar más que de poesía y macarrones. Me dije Horacio, que nos conocemos, estrictamente poesía y estrictamente macarrones, ¿eh?. Y he intentado atenerme a eso en lo posible, pero es que me viene el mundo a estropearme las categorías: se me rompe la Vespa, por ejemplo, y yo lo tengo que poner, o sacan mis amiguetes de Venueconnection (todo junto) un disco tan estupendo como ése, y yo tengo que explotarlo en mi bitácora. Además, todas esas cosas no están tan lejos de mi concepto de poesía, que evidentemente acoge algo tan bonito como mi moto y tan disfrutable como el lounge. ¿Acoge la política macroeconómica también, entonces? Pues en eso es en lo que estoy en duda.

Por supuesto, si me lo preguntáis hace cinco años, la respuesta hubiera sido sí. Todo aprendiz de poeta se tropieza con la cuestión candente: debería uno escribir para borrar injusticias, denunciar tiranos, iluminar al ciudadano... o simplemente escribir. Entonces coge y lee a Celaya, e inevitablemente le entran ganas de hacerse facha. Luego lee a Brecht, y ve la luz otra vez. Y así sucesivamente. La conclusión es, supongo, que lo social puede conformar el armazón de un buen poema, pero difícilmente el de unas obras completas. Para qué restringirse si hasta Brecht era capaz de poemas de amor.

Yo, que tengo cierta conciencia política entendida en un sentido amplio (no soy socio de ningún partido político pero sí de AI y de ATTAC), apenas he escrito poemas sociales, si acaso alguno a la manera de Jorge Riechmann, a base de más que elocuentes recortes de periódico. Lo que está ocurriendo ahora mismo en Irak me repatea los hígados, como a cualquier persona decente. El tema del 11M (y del 12, el 13 y el 14M) también. Pero no podría escribir un poema sobre todo eso. Sobre el 11M como tema de algunos de los peores poemas de la historia, otro día hablaremos. Pero sí le podría escribir un poema en cambio al tito Paco con ocasión de su oportuna mudanza (con caca de paloma incluida) a algún depósito municipal. Empezaría Querido tito, a cabalgar y describiría de qué manera tan sutil el bronce se funde con la caca de paloma y se convierte en doscientos sesenta y tres urinarios públicos para caballeros... no lo tengo muy pulido, qué quieren. A lo que me refiero es a que la Historia (con mayúsculas) no entra bien en la poesía, a no ser los flecos que deja por los extremos (como el episodio de la estatua del tito, absolutamente insignificante). Es una cuestión de escala, yo creo. Nada más antipoético que las migraciones de los bárbaros, por ejemplo (los visigodos fueron a Francia pero, expulsados de allí por los francos, recalaron en la península ibérica, donde a su vez expulsaron a vándalos, alanos y suevos...). Intentaré hacer con ellas un poema, sólo por probar.

VENUECONNECTION

Entren aquí. Podrán escuchar fragmentos de un disco fantástico, tal vez ponerse en contacto con sus creadores-promotores-distribuidores, pedirles una copia, decir hola, felicitar. Y no lo digo por haber escrito las letras, sino porque en este país se pone pocas veces tanto cuidado, tantos medios y tanto savoir faire como el que se ha puesto en la producción de este Strawberry swan lake, sean estudios multinacionales, sean los de Subterfuge. ¿Que se ha compuesto en casa? ¿Que se ha masterizado en Italia, a costa del bolsillo de los artistas? ¿Que no se vende en el Corte Inglés? Si se hacen esas preguntas es que algo anda mal en su olfato.

Lounge jazzy con voces afroamericanas (de la parte de Galiza). Todo de Champions League.

NOCTURNO DEL CENTRO COMERCIAL

NOCTURNO DEL CENTRO COMERCIAL

Qué sensación más rara la de anoche, con mi Charo en el Carrefour a las nueve y media, ya en la caja rápida, dispuestos a pagar la lechuga, el jamón y el champú que compramos... la pura irrealidad, mirar alrededor y verlo todo lleno de gente que no produce ningún ruido, sólo están los bips y cracs y el tintineo de monedas de las cajas, pero acolchados, en sordina, en cualquier caso sonidos de fondo apenas perceptibles. Y la luz blanca de los cientos de fluorescentes colgados de un techo altísimo (¿qué hora es en el interior de un Carrefour en realidad? ¿no parecen siempre las cuatro de la mañana?), que es la misma de, a saber: a/ una sala de operaciones b/ un aeropuerto c/ la oficina central de un banco d/ un garaje. Es el equivalente luminoso a una aguja de entomólogo. Bajo ella se ven mejor ojeras, calvas, arrugas, palidez y cansancio. Nadie parece menor de cuarenta, nadie sonríe, nadie (ya dije) habla. La gente se arrastra, de alguna manera, por los pasillos, con un destino claro pero lejano, digamos. Y lo más terrible, claro, es verse reflejado, por ejemplo en la puerta del pequeño frigorífico para las coca-colas, o en los escaparates de las tiendas ya cerradas de la galería. No, lo más terrible es reconocer a tu generación entre los compradores silenciosos.

Mírenos: a esas horas, llevamos ya unas diez u once de trabajo en el cuerpo. Si alguien nos pregunta dónde estamos, diremos que en un atasco, literal, metafórico, político, existencial, etcétera etcétera. O en el Carrefour. O en un polígono industrial de la periferia. O en un piso de la periferia (de precio ridículamente alto, tanto el literal como el metafórico) de muy pocos metros cuadrados. Si alguien nos pregunta cómo estamos, diremos que bien pero un poco cansados. Si alguien nos pregunta qué vamos a hacer, diremos que dormir. O mejor, diremos que no lo sabemos, pero mentiremos, porque planeamos dormir.

NICOTINA ARRABIATA

NICOTINA ARRABIATA

Hace más de un año que dejé de fumar (saqué la cuenta de lo que me gastaba al mes), a no ser el cigarro de hoja esporádico después de buenas comidas o cenas. Aún así, los buceadores de mi poema sueñan con fumar. Se ven a sí mismos en una playa tropical, vestidos con ropa seca, tomando el desayuno en compañía de muchachas sonrientes. En cuanto acaban el café con leche, se encienden un cigarro. De forma automática.

Echo mucho de menos algunos momentos relacionados con el tabaco, no sólo el que todos estáis pensando. Por supuesto, el primer cigarrillo, como mis buceadores, pero luego también otros: los que se fuman leyendo, que apoyan la reflexión, que parece que te concentran o te clavan en el poema, por ejemplo, o los que se utilizan para "marcar" los límites de las actividades diarias: como bueno, me fumo un cigarro y lo hago, o qué bien que ya he acabado y me puedo fumar un cigarro. Además, por uno u otro motivo, las grandes frases que he oído, las confesiones que en algún momento han sacudido la urdimbre de mi poco aparatosa vida (recuerdo una de la primavera de 2000, sobre todo, y otra del verano del 93) han ido acompañadas de un cigarro. Siempre, ¿no es curioso?

A veces me hago la pregunta cómo puede un poeta no fumar, cómo puede un poeta no beber, lo cual es una estupidez absoluta. Aunque José María Álvarez piense lo contrario, cómo no acordarme de su poema Elogio del tabaco, donde se dice nunca nos faltes como quien formula un acto de fe, qué grandes, poema y poeta.

Estando las cosas como están, mi consejo (incluso para aquéllos que estén pensando en dedicarse a la poesía) es que dejen todos ustedes de fumar. Pero mientras no lo dejan, disfruten cada cigarrillo, cada calada: no es lo mismo que el zumo o las pipas, no es un producto cualquiera de consumo del que servirse sin meditarlo; tiene un origen divino y en la brasa anaranjada , en las volutas de humo que dibujan símbolos ilegibles y se disuelven, está cifrada nuestra vida.

EL EXISTENCIALISMO DECONSTRUCTIVISTA Y VOS

EL EXISTENCIALISMO DECONSTRUCTIVISTA Y VOS

Será por la novelita de Michel Houellebecq que estoy leyendo, será por el clima centroeuropeo que estamos sufriendo últimamente, será porque Charo y yo hemos tenido fines de semana mejores que el pasado, me veo dándole vueltas y más vueltas a todo ese rollo del existencialismo y la deconstrucción. De repente, todo me parece absurdo. Perdón, me parece absurd, en francés, claro. La número dos de Nokia deja su trabajo para dedicarse a coger setas en el bosque. Absurd. Dos fiscales italianos abren un proceso para aclarar la muerte del agente secreto. Absurd. Un camión de mi empresa está retenido en Aranjuez a la espera de un documento. Doble absurd. Umberto Eco saca otra novela. Sin comentarios.

¿Para qué me empeño en esto de la poesía? ¿Por qué me afeito por las mañanas? ¿Qué sentido tiene que los dedos de mis pies sigan produciendo milímetros de uña? (que luego habrá que recortar periódicamente). Nada parece tener sentido. Millones de escandinavos van de la cama al trabajo y del trabajo a la cama sin ver más de tres horas de sol al día: ¿por qué? Para todas esas preguntas la única respuesta es otra pregunta: ¿Es que no tienes nada mejor que hacer que deprimirte? O, como diría mi gran Luis Alberto de Cuenca: ¿Qué esperas de la muerte, cara pálida? ("Carta de un sioux a un masoquista"). Es verdad: el problema de todos estos amargados, que se agarran a esas preguntas sin respuesta para poner cara de palo y jugar con la idea del suicidio, vestirse de negro y beber Calvados sin hablarse en cafeterías mal ventiladas, está en que transforman la falta de sentido que advierten a su alrededor en aburrimiento, depresión, falta de autoestima y discursos de Jean-Paul Sartre. En resumen: en tostón. Pásense al Prozac, señores, no conviertan el día en que se levantaron con el pie izquierdo en un sistema metafísico peñazo.

Yo prometo intentar hacer lo mismo. Pero sin Prozac, por favor, qué falta de glamour.

IT'S RAINING MEN

IT'S RAINING MEN

Con esa canción me pasaba que, cuando la oía, creía entender It's raining men, pero pensaba que me equivocaba, que no lo entendía bien (¿Cómo va a decir en una canción Está lloviendo hombres?), y luego para mi sorpresa me enteré de que sí, de que era eso. Algunas veces la traducción no hace sino arruinar las expectativas, corromper, defraudar, exponer algo feo que imaginábamos bonito. A veces (pero sólo algunas veces), la ambigüedad y la oscuridad son un filtro que aporta belleza y sentido a las cosas. Si te equivocas, en cambio, si lo aplicas mal, te equivocas dos veces: por fealdad y por opacidad.

Esto no sé por qué lo digo, tal vez un exceso de Blake, como ya mencioné. Yo mentaba lo de la lluvia porque me ocurre que, pese a lo fundamental que resulta en poesía (es un ingrediente indispensable del Spleen, por ejemplo), pese a la inspiración que ofrece en estados de ánimo melancólicos y la invitación que supone al recogimiento y la reflexión, en el mundo de los transportes internacionales (mi otro mundo, me guste o no) es una putada inmensa que nos impide cargar por un lado y nos detiene los camiones por otro. Por no mencionar lo que ocurre cuando la puta lluvia se cristaliza y se convierte en nieve. La horrible semana de nervios, parcheo, llamadas a diestro y siniestro y malas noticias sucesivas se la debo a ésas, nuestras amigas las nubes que por otro lado tanto y tanto poema malo me han regalado. Mejor no hago balance.

Por suerte es viernes, eso sí, y acabo de encontrar en la güé una página con cuadros de uno de mis pintores favoritos: Mark Tansey. Este tipo es la demostración viva de que la poesía puede no tener forma escrita, que los fenómenos que conocemos con el apelativo de poéticos (los encuentros repentinos con fragmentos desconocidos de la realidad, el hallazgo de puntos de vista insospechados o la simple inundación de emociones), pueden llegar en vehículos no lingüísticos: la imagen de una pareja que trata de entrar, él buscando preocupado la llave, ella con expresión impaciente, al palacio del Bien y del Mal, o la que representa a Derrida bailando un tango al borde de un acantilado... O ésta que coloco aquí, que es mi cuadro favorito, La hija del artesano... para disfrutar con tiempo.