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Poesía y Macarrones

HECHOS INCONEXOS QUE DE REPENTE COBRAN SENTIDO O SE QUEDAN ASÍ SIN MÁS

HECHOS INCONEXOS QUE DE REPENTE COBRAN SENTIDO O SE QUEDAN ASÍ SIN MÁS

Les cuento un par de cosas y me voy:

Cosa número uno: El viernes tuve una velada horrible porque fui al peor restaurante de Murcia (y digo más, el peor en que he estado en toda mi vida), el Ramzés del ZigZag, y a continuación me metí a ver una de las peores pelis que he visto en mis largos años: Batman Begins. Intenté dormirme a mitad poniendo la cabeza en el hombro de Charo pero con los brazos tan anchos que tienen las butacas de los multicines modernos no había manera, se me clavaba en las costillas al intentar apoyarme a la izquierda. Esta peli es un horror, empezando por la música (más enfática y hueca imposible), siguiendo por los actores (el Christian Bale ése que parece una barra de chopped con ojos, por no hablar de la chica, que tiene la cara torcida, y un montón de viejas glorias tan aburridas como yo), siguiendo por el guión (que, horror, está planteado en forma de trilogía, para poder alargar las gilipolleces durante cientos y cientos de minutos) y acabando por la apestosa carga ideológica que transmite, una mezcla de fascismo, refrito de filosofías orientales y demagogia que sinceramente, hasta a los de Fuerza Nueva les parecería demasiado nazi. Mein gott.

Cosa número dos: estoy leyéndome de cabo a rabo Girls Are Pretty (gracias a la petite). En este blog (el lema del mismo es ven a esta página cada día y yo te diré lo que tienes que hacer)se experimenta con situaciones inquietantes narradas en segunda persona: por ejemplo "tus amigos y tú os habéis quedado pillados en un país del sudeste asiático en una revolución. Intentáis huir pero las putas que contratásteis la noche anterior os delatan. Os condenan a la Marcha de la Muerte". Estos paseos por el reverso oscuro, nunca exentos de un humor más negro que un pozo, conforman historias de una calidad apabullante junto a la sensación de estar asistiendo a un espectáculo prohibido. Y además te partes el pecho de reír. Los títulos de las entradas ya son descacharrantes: "El día de la Marcha de la Muerte" (todas se llaman "El día de x" y todas acaban con una felicitación, como "¡Feliz día de la Marcha de la Muerte"). Bueno, mejor pongo el enlace ahí al lado y juzgan ustedes mismos, para qué seguir destripando.

¿Es que no tenemos foto hoy? Pensemos... ah, sí, me estoy leyendo el último de José Eugenio Sánchez. No me está gustando ni la milmillonésima parte de lo que me gustó su Physical Graffiti, pero sí lo suficiente como para colocarle la foto, en plan homenaje.

CINCO COSAS PARA LAS QUE NO Y CINCO COSAS PARA LAS QUE SÍ SIRVE LA POESÍA

Pues sí: por increíble que parezca, hay momentos en la vida en que la poesía no sirve absolutamente para nada, más concretamente estos cinco:

1- Para controlar el tráfico de doce camiones frigoríficos en sus desplazamientos norte-sur por las carreteras europeas (sí, señores, a eso me dedico: compadézcanme).

2- Para que la cola que escogiste en las cajas del supermercado fluya con la rapidez que tú creías que iba a fluir en el momento de decidirte por ella y gente que se ha incorporado más tarde no salga antes que tú, con una sonrisa elegante y arrastrando aparentemente sin esfuerzo un carro tres veces más cargado.

3- Para que el tiempo pase más deprisa.

4- Para que Hacienda te devuelva lo que te correspondería. Aprovecho este punto para comentar como de pasada que ser socio de AI sí que sirve para desgravar, y recordaros que hay una casilla (la 90) que tenemos que marcar para que nuestro dinero no vaya a parar a las manos de los energúmenos que se van a manifestar mañana en Madrid para que Pepe no se pueda casar con Manolo (el hecho más grave de la historia según ellos, por delante del Holocausto o el Gulag o Suharto o el tsunami)

5- Para curar la gripe.

¿Sorprendidos? Ahora bien, hay cinco cosas para las que la poesía, contra lo que muchos pensaban, sí sirve:

1- Para hacer el amor. O cualquiera de sus variantes: fornicar, follar, echar un quiqui, tener sexo (qué horrible es la forma anglosajona), etc. ¿Por qué? Como dice Robert Graves: tal como el verde rige las múltiples variedades del verde, así el amor mis amores por ti.

2- Para no aburrirte jamás paseando por la calle. De hecho, para no aburrirte jamás, a secas.

3- Para justificar que vives con tus padres todavía a los treinta, no tienes trabajo y no sabes qué vas a hacer con tu vida (no, no es mi caso, hablo en general).

4- Para encontrar piso, para encontrar trabajo y para saber qué hacer con tu vida. Englobo esto en un solo punto para que me quepa el siguiente y más importante:

5- Para seducir a las chicas. Pregúntenle a mi Charo si no se lo creen.

Y para todo lo demás.

LAS MANIFESTACIONES SOCIOCULTURALES QUE SALPICAN ESPAÑA Y VOS

Vaya racha de manifestaciones de la extrema derecha que llevamos, ¿no? Yo creo que esta gente no había salido en la vida detrás de una pancarta (su idea de manifestación pacífica es el levantamiento militar de 1936). Vamos resumiendo:

1- Manifestación para evitar el diálogo con ETA, de la AVT y el PP. Para qué recordar que el PP ya dialogó con ETA en su momento y aquí nadie dijo esta boca es mía (hasta a Ussía le parecía bien).

2- Manifestación para evitar la devolución de los papeles de Salamanca. Con esas imágenes de un señor mayor con una pancarta al cuello que dice: Carod, ésta es tu casa, junto al dibujo de un ataúd. Ahora parece que fue Fraga el primer político que exigió en el Congreso la devolución de los papelitos, según La Vanguardia. En Escolar siguen el tema y parece que también Esperanza Aguirre lo exigió en su día, y que Caldera se manifestó en contra.

3- Manifestación para evitar la extensión del derecho al matrimonio civil para parejas homosexuales. Ésta va a ser la más chunga, con todos esos obispos obesos (pleonasmo) que van a ir sujetando la pancarta, entre representantes del PP (que pagarán el precio político) y sujetos de la extrema derecha bienpensante tipo Jiménez Losantos, peña así. He oído decir que las asociaciones de gays y lesbianas van a convocar una especie de Love Parade paralelo: igual agarro a mi Charo y nos vamos pallá.

4- Manifestación para exigir el trasvase del Ebro. Ésta en preparación. Conste que yo estoy en contra de las desaladoras y a favor de o el trasvase o una tercera vía que nos provea de agua, y que pienso que no es justo quedarnos sin agua por acá abajo mientras por otras partes se vierta al mar (otro tema es el destino que vaya a tener ese agua). Pero también me hace pensar en los ocho largos años de gobierno popular, durante los cuales al tema no se le daba más que largas y aquí no llegaba ni una gota de nada: nadie jamás se quejó. Y ahora salen con lo del Agua para todos ("No, es que nosotros sí que lo íbamos a hacer, y ahora llegan éstos otros y nos desmontan el proyecto. Que sí, que palabrita del níño Jesús, que tú nos das cuatro años más y te lo montamos").

En fin, que son muchas manifestaciones. El partido que las convoca tiene unos nueve millones de votantes, así que todavía quedarán muchos con ganas de tomar la calle: se puede ir convocando una por semana con temas como Contra los Lunnis, por maricones, En contra de María Teresa Campos, por rojilla, Para que vuelva la estatua ecuestre del Tito Paco o Carrefour, traducción al español ya. Hasta que se vayan cansando.

TEMA: SIN TEMA

TEMA: SIN TEMA

Escribir sin tema es como conducir en un estado de embriaguez absoluta, como saltar de la cubierta del barco, como jugar la final del campeonato mundial de ping pong contra un chino sonriente: uno no tiene ni puta idea de adónde va, en el fondo sospecha que hacia el desastre, más en el fondo aún piensa que, de llegar a alguna parte, será por puritito milagro.

Esos paseos por el abismo tienen un matiz heroico. Es el heroísmo que sólo dan el aburrimiento o la desesperación, y sospecho que muchos de mis grandes nombres (los cinco del post anterior y muchos otros) lo han practicado ampliamente, con todo el morro del mundo, funambulistas a doscientos metros de altura que ni siquiera saben si el otro extremo del cable está atado. Y llevan los ojos tapados. Y se desata una tormenta.

Más o menos así me gustaría escribir también a mí. Y si no puede ser, por lo menos que caiga una tormenta, que falta hace.

LA GRAN ENCUESTA DE "POESÍA Y MACARRONES"

LA GRAN ENCUESTA DE "POESÍA Y MACARRONES"

Miren, debo de haberme intoxicado del clima bloguero en el que últimamente paso tantas horas (y bien culpable que me siento, no crean), porque se me ha ocurrido pasar entre todos ustedes que me leen una suerte de encuesta o cuestionario encaminado a que yo los conozca mejor y sepa un poquito más de literatura. Todo el asunto es harto cheesy y parece idea de algún redactor sin escrúpulos de la revista Qué leer, pero me sigue tentando, así que vayan agarrándose a sus teclados y escribiéndome bonitos comentarios a este post con el tema:

LOS CINCO LIBROS QUE ME INFLUYERON EN MI INFANCIA Y ADOLESCENCIA Y EN QUÉ SENTIDO

Sean ante todo sinceros, no me vengan con "A los ocho años leí el Cuarteto de Alejandría y a partir de ahí mi vida sexual nunca volvió a ser la misma". O bueno, séanlo o no lo sean, que igual nos reímos más con las fantasmadas. Ahí mis respuestas por si a alguien inspiran:

1. El Silmarillion, de J.R.R. Tolkien. Leído a (calculo) los diez. Empecé a inventarme alfabetos raros e idiomas, y a dibujar mapas imaginarios.

2. El extranjero, de Albert Camus. Leído a eso de los catorce. Mi héroe existencialista y modelo a seguir, me convenció de que el autismo molaba. Tuvo parte de culpa en lo poco que ligué en el instituto (creo).

3. En el camino, de Jack Kerouac. Leído a eso de los dieciocho. Creo que su efecto equilibró un poco el del anterior. Me dio (obviamente) por agarrar autobuses, hacer autoestop y beber en la calle. Algún día escribiré un post sobre mi viaje a Barcelona kerouacquiano, si la vergüenza me lo permite.

4. Rayuela, de Julio Cortázar. Leído a eso de los dieciocho. Mi idea de la velada perfecta pasó de un viaje en la parte de atrás de una camioneta bajo las estrellas de Texas a una reunión en una buhardilla parisina, hablando de arte precolombino, escuchando jazz y bebiendo vodka sin hielo.

5. Nueve novísimos poetas españoles, de Josep María Castellet (ed.). Leído a eso de los veinte. Me convirtió en un aspirante a dandy poeta absolutamente inverosímil, me arrimé al arte de Roma y Grecia y empecé a utilizar cultismos en mi habla cotidiana.

Una nota al pie: por mucho que me queje de las influencias de todos estos libros, yo no sería el tipo que soy ahora si no los hubiese leído en aquel momento, así que renegar, lo que se dice renegar, no puedo.

COMPORTAMIENTO EN LOS CASORIOS II

Por seguir con el tema del matrimonio (anno ta anno, que diría el cura de La princesa prometida, esa cumbre del cine de los ochenta ((no, el sintagma cine de los ochenta no implica ningún oxímoron)) ((odio y amo los paréntesis a partes iguales, pero sobre todo no puedo evitarlos (((aun a riesgo de perder legibilidad ((((legibilidad, ésta me la he inventado))))-)))-))-), esta impagable entrada de (como siempre, interesante) Escolar

COMPORTAMIENTO EN LOS CASORIOS

Comportamiento del perfecto poeta en prácticas en un casorio según el Manual para Poetas en Prácticas de García y García:

1/ El Poeta en Prácticas acudirá vestido rigurosamente de negro (excepto si es una boda gitana, a la que acudirá vestido rigurosamente de blanco), sin corbata, sin afeitar y sin peinar.

2/ El Poeta en Prácticas no dirigirá la palabra a sus compañeros desconocidos de mesa, a no ser monosílabos respondiendo a las preguntas que le hagan.

3/ El Poeta en Prácticas demostrará en todo momento que su lugar no es ése.

4/ El Poeta en Prácticas se apostará en una esquina de la barra, tras la cena, e intentará atraer hacia este lugar a atractiv@s jóvenes para hablarles de la dicotomía Valente-Gil de Biedma y contarles anécdotas personales sobre alguno de los hermanos Panero (preferiblemente Leopoldo María). El Poeta en Prácticas sustituirá a aquel/aquella joven que decida abandonar ese lugar de privilegio. El Poeta en Prácticas beberá whisky tras whisky hasta que a/ el/la joven de turno se preste a acompañarlo a casa o b/ dejen de servirle whisky, enciendan las luces y lo echen a patadas del restaurante.

Y ahí que va el aspirante Horacio, con su lección bien aprendida (pero de blanco y afeitadito, tampoco hay que exagerar), y más o menos va siguiendo los pasos marcados hasta que, tras seis o siete copas de Casa de la Ermita 2001 Petit Verdot, acepta un reto de un comensal desconocido que consiste en demostrar que es capaz de beber más whisky, a continuación sube a la pista a bailar (que es lo que según García y García JAMÁS hay que hacer), y en menos que canta un gallo se encuentra danzando (y lo que es peor, berreando las letras) al ritmo de Camela: ese gran poema iniciático titulado Cuando zarpa el amor. Y ya lanzado, agarra a su Charo y se marca un raguetón (Dale don Dale) que pido a dios que nadie grabara en vídeo. Y a continuación (trato de relatarlo pero el lenguaje se resiste a registrar tanto horror) se oyen los primeros compases de una sevillana, esas maravillosas composiciones populares tan en el germen de muchos suicidios, y ahí se queda Horacio, el Poeta en Prácticas, haciendo palmitas en el centro de la pista de baile.

Siempre me encuentro con los mismos problemas: esos códigos en los que creo y que deberían amparar mi entrada en la Gran Casa Común de la Poesía Posmoderna, esos Mandamientos que me repito y a los que me encomiendo, acaban hechos trizas a las primeras de cambio, y queda demostrada mi antipoeticidad consustancial, y suspendo todos los exámenes.

MELINDA & MELINDA

MELINDA & MELINDA

Voy a hacer un experimento. Voy a hablar de esta película , que vi antesdeanoche, sin nombrar a su director:

El punto de partida de esta película tan bonita es el siguiente: en una reunión informal de directores y gente del cine alguien cuenta una anécdota, una pequeña historia. Un director de cine trágico la ve como el germen de una tragedia, y otro, autor de comedias, la interpreta en clave de comedia; a partir de ahí asistiremos a las dos visiones, tan diferentes, de la misma historia, solapándose, coincidiendo, negándose la una a la otra, etc. Tan sólo el personaje de Melinda es común (la estupenda, brillante, hermosa, genial, resplandeciente Radha Mitchell) a ambas versiones: una que te chafa, otra que te levanta el ánimo.

El género de una y otra historia parece influir en la conducta de los personajes, en su estado de ánimo y en sus decisiones. Aunque sus pulsiones sean las mismas (y de éstas, el amor que todo lo mueve y todo lo engulle, sobre todo), la forma de gestionarlas es radicalmente diferente. Todo este juego por otra parte tan brechtiano nos sirve para aprender una lección tan simple como útil: que nuestra propia vida no tiene más género que el que nosotros le asignemos, en cada momento, y que siempre (pero es que siempre) será mejor vivir dentro de una comedia de Woody Allen (mierda, no hay manera, al final el nombre sale solo, en fin).

LA DIFU-DIFU-DIFUSIÓN

Hoy estoy contento por varios motivos: este blog ha alcanzado las mil visitas, por una parte. Creo que ha sido mi compadre Tropovski el visitante número mil, por lo que me dice el Nedstatbasic: Tropo, te has ganado una cañita.

Por otro lado, he entrado en poesi.as. Esta página es demencial: es un directorio de poesía de los más completos que existen en castellano, y un recurso genial si uno siente la pulsión inaplazable una madrugada cualquiera de, ya mismo, ahora, leer a Lupercio Leonardo de Argensola: está en poesi.as. Por otro lado todo es de lo más cheesy, como esas listas de poetas más leídos, y ese diseño más feo que pegarle a un padre. En cualquier caso me congratulo de tener ahí colgada una selección de mi libro naranja (hecha por mí).

Para un poeta en prácticas, el tema de la difusión es, digamos, difuso. Hasta los quince o dieciséis años uno se conforma con enseñarle sus poemitas a los amigos (me refiero a perseguir a los amigos con fotocopias ya preparaditas y endosárselas al primer descuido). No quiero hablar de la posibilidad de dar poemas a las chicas que a uno le gustan porque eso me retrotraería a ciertos momentos bochornosos de mi adolescencia que mi terapeuta me ha recomendado olvidar. El caso es que, tras esos primeros balbuceos, uno se dice: quiero más, y se lanza por el camino de los mass media. Manda sus poemas a concursos, a revistas, confecciona fanzines sólo para poder colocar sus poemas (o para colocar los de otros directores de fanzines que, a cambio, pondrán los nuestros), gasta cientos de euros en fotocopias, hace la pelota, el ridículo, oídos sordos a la crítica, de tripas corazón, publica libros, se pasa por las librerías donde los venden para colocarlos en los lugares más visibles, coloca enlaces en su blog llamados Apadrina a un poeta, etcétera etcétera. ¿Por qué? Porque sabe que sin lector no hay poema, igual que un árbol que cae en un bosque sin nadie no hace ruido.

La difusión es lo que tiene. Los resultados nunca están claros. Hay gente que te dice que le encantó tu libro y después no recuerda ni un verso, hay chicas de las que estás enamorado que te cuentan que el poema que les has dedicado es demasiado perete (¿y cómo coño quieres que sea si estoy enamorado de ti hasta los huesos, mona?), hay críticos o pseudocríticos o aspirantes a críticos que te destrozan y luego resulta que sólo se han leído los títulos de los poemas o que les fastidió que empleases un taco en un verso, o un título demasiado largo... pero con el tiempo uno también aprende que eso es secundario, que la lectura es un fenómeno demasiado complejo y rico y difícil y quebradizo como para querer influir en ella, hacer que alguien sienta algo determinado mediante un poema. Hay que intentarlo, eso sí. Con todo lo que uno tenga, como dicen que hay que darle a la pelota de tenis. Pero no desesperarse. Luego uno se entera de que un poeta uruguayo que no conoce lo cita, o de que en un foro la gente copia y pega sus poemas, o de que en el fondo y aunque no lo quiera reconocer la chica sí se emocionó con el poema que le escribiste sobre sus gafas, y todo merece la pena y nada hay en el mundo mejor que la poesía (excepto mi Charo y los macarrones).

LOTERÍA

LOTERÍA

Estoy pensando en jugar al sorteo ése de la ONCE que dan seis mil euros al mes durante veinticinco años. Yo, que tengo un pasado como agente de una casa de apuestas llamada Eurogol, no soy muy dado a las loterías y quinielas españolas, porque me parecen un aburrimiento absoluto: si sale tu número sale, pero ahí tu mente no tiene nada que decir, y en la quiniela, pues no mucha más interacción, que digamos. La única baza que pueden jugar es dar un premio sonado que despierte la esperanza del personal, y que le haga preguntarse (y ésta es la clave de muchos juegos de azar) qué haría con seis millones de euros, por ejemplo.

A la larga, en cambio, hasta eso cansa, porque las respuestas que nos damos se van repitiendo: me compraría un piso en Murcia, una casa en Cabo de Palos, un pedazo de coche, una Harley, me dedicaría a viajar, etcétera etcétera. Pero con estos sorteos que pagan de poco en poco todavía hay espacio para la imaginación: qué harías con un millón al mes, en qué lo invertirías, qué ritmo de vida llevarías. Qué bueno.

Ahora yo, si pudiera (y para poder tendría que convertirme en una especie de dios o algo así), haría sorteos más interesantes. Por ejemplo, habría un sorteo cuyo premio fuera escribir diez poemas-tigre al mes. Otro te tentaría con cincuenta quiquis al mes, garantizados, con una o varias parejas, eso da igual, para toda la vida (bueno, supongo que, pasados los setenta, el premio se convertiría un poco en una maldición, je je je). Un premio de seiscientos minutos de absoluta felicidad al mes, como un bono que pudieras usar a tu antojo. Diez discos nuevos, de ésos que te cambian la vida, al mes, garantizados, de autores que ya conoces o de nuevos... Yo jugaría.

Si se les ocurre algún premio de este tipo al que jugarían de cabeza, me lo comentan, a ver qué puedo hacer, yo que conozco gente en el mundillo.

Tanta Résistance, tanta Résistance... y cojo ayer y me meto en el cine y me zampo La Venganza de los Sith con palomitas grandes: 5.50€ la entrada, 3€ las palomitas (a medias con mi compadre Tropovski, eso sí). Yo había hecho el propósito de no ir, de bajármela por Internet como mucho, de pasar de la megacampaña de márketing que nos envuelve como una placenta... pero llegó el domingo por la tarde, se dieron dos o tres circunstancias favorables (favorables a Hollywood, no a mí: que me había pasado el día durmiendo, que mi Charo trabajaba de noches, que estaba hasta las narices del sofá, que se me caían los libros de las manos) y ahí me tienes como un ceporro en la puerta del Rex (y encima enrolando a otros, un lo siento desde aquí, Tropo, por la faena).

¿Quién y cómo orquesta el bombardeo mediático que acompaña la película? ¿De qué forma embarcan a todos esos críticos de todas las publicaciones para su causa? ¿Qué cara ponen los responsables de los informativos de máxima difusión cuando dan la orden de hablar de estas películas, en formato noticia? ¿Por qué hasta Álex de la Iglesia habla de ella? No me cuenten que la cinta es de interés general como el fútbol, ni que se está haciendo historia del séptimo arte: es un espectáculo melifluo, adormilante, con naves y espadas láser que van de un sitio para otro sin que se sepa bien por qué, bichos varios todos hechos de píxeles, y una trama argumental que yo graduaría (por su complejidad y su riqueza sugestiva de emociones intelectuales) entre un anuncio de Pascual y una crónica de un partido de Segunda B. De acuerdo, estoy exagerando un poco, pero es que me frustra mucho meterme en un cine con la idea de ir a asistir a la muerte y resurrección del séptimo arte, como nos hacen creer escuches a quien escuches, y luego recibir lo que recibí, un espectáculo que es apenas entretenido, si acaso por los efectos especiales y los decorados galácticos, y que está totalmente supeditado a la primera trilogía en cuanto a la narración: la única preocupación del narrador parece ser la de que todo case y no queden flecos sueltos que puedan herir al fan clásico, con lo que no se crea nada nuevo, todo sigue por unos carriles que ya habíamos previsto hace veinte años, y se nos abre la boca.

No será cuestión de insistir en este fenómeno porque a todos (a todos los no-cinéfilos como yo) nos ha pasado muchas veces. Sin embargo esta vez me he quedado mosca con el otro tema: cómo pueden los responsables de promoción de un subproducto como éste tirar de tantos y tantos hilos... Cuando los amiguetes rojillos le recuerdan a uno que en un periódico no se puede hablar mal de las grandes corporaciones, hagan lo que hagan, por temor a perder ingresos por publicidad, uno expresa sus dudas, hace chistes, cambia de tema... pero es que algunas veces dan ganas de darles la razón.

Nada, a partir de ahora, sólo cine iraní, como penitencia.

LA RÉSISTANCE ET VOUS

LA RÉSISTANCE ET VOUS

La Resistencia (que no la resistencia) es un estado mental, como la lujuria o el Zen. Se puede hablar de ella durante horas y horas y horas, resumiendo se puede decir que la Resistencia consiste en mantenerse alerta y no dejarse arrastrar a la estupidez, o largarse cuando la estupidez marca un tono de sopor general que pone a los estúpidos a dormir. El problema de la Resistencia es que linda con la paranoia y las teorías conspiratorias tipo no voy a comprar nada de marca Hacendado porque me han dicho que Mercadona explota a pobres niños vietnamitas para fabricar paté, pero hay que tener en cuenta que el verdadero Resistente distingue perfectamente las consignas de la Resistencia auténtica de las otras resistencias falsas.

Todo esto lo cuento porque me he pasado a Firefox y estoy muy orgulloso de mí mismo. Ahora no me explico cómo he estado tanto tiempo usando ese otro, cuyo nombre no recuerdo, de esa empresa, cómo se llamaba, Trucosoft o algo así.

IN PRINCIPUM ERAT VERBUM

IN PRINCIPUM ERAT VERBUM

El principio de todo, el germen dañino que te acaba convirtiendo pasados unos años en un aprendiz de poeta, está en el terreno pantanoso que separa la infancia de la adolescencia: antes de los diez-once años yo creo que no hay ningún niño que diga que quiere ser poeta, y después muy pocos que lo confiesen abiertamente, ya se imaginarán. Cuando uno es pequeño pues juega al fútbol o a la playstation y ya está. Pero llega un momento (el 99% de los aprendices de poeta que conozco coinciden en esto) en que algo, un rasgo diferencial, una ligera desventaja con respecto al grupo (como pueden ser unas gafas, o un aparato de los dientes, o la tartamudez), te separan del mismo y te descarrilan: tú estás a este lado y los demás al otro, y por enmedio queda tu más o menos espesa timidez. Oh, la timidez, qué inmensa putada para un adolescente: cuando más ganas tienes de vivir y hacer burradas y conocer a toda la gente que puedas (y llevarte a la cama a toda la gente que puedas, reconozcámoslo), la pura timidez se te pone en medio y marca tu entrada al mundo de la literatura. La literatura es un sucedáneo de la vida. ¿De qué vida? De muchísimas, pero un sucedáneo.

Además, en una segunda fase, la timidez y la literatura conforman una máscara (O make me a mask!) bastante confortable. Será cuestión de pulirla llevando nuestros Kafkas, nuestros Musils, nuestros Roland Barthes debajo del brazo a todas partes, hablando poco y vistiendo preferiblemente de negro y bebiendo sin hielo las bebidas más fuertes, destrozándonos el hígado y levantándonos tarde y recorriendo los bares por la noche, como un alma en pena con gafas de la literatura o algo así... Y entonces la literatura te devuelve algo de vida de verdad, no sucedáneo sino de verdad, pero contaminada de máscaras, tópicos, callejones sin salida y búsquedas de cosas inconcretas y escondidas que acaban por comerte la suela de los zapatos (para nosotros el prestigio estaba en otra parte: / en los gestos, exquisitamente lentos / del desarreglo nervioso). La locura es una especie de imán que nos atrae, el número de dioptrías crece como cohete espacial, el hígado se resiente y empezamos a perder trabajos: es el momento de empezar a relativizarlo todo.

Cuando acaba la adolescencia (y las adolescencias literarias pueden ser inusualmente largas) y uno desemboca en la edad adulta como el que se despierta una mañana de domingo tirado en la playa, todo es bastante confuso. No se equivoquen: el paso a la edad adulta no es tan increíblemente confuso para todo el mundo, son los escritores los que extienden esta idea un poco por envidia un poco por venganza. Hay quien lo tiene todo muy claro; no así los aprendices de poeta: les acaban de quitar la máscara de una torta, su poesía no le dice nada a nadie y la tarjeta se la comió el cajero, la última vez que fueron a sacar.

LOS POETAS CHINOS DE LA DINASTÍA TANG Y VOS

LOS POETAS CHINOS DE LA DINASTÍA TANG Y VOS

Poetas chinos de la dinastía Tang, en la curiosa edición de Visor, es uno de los últimos best sellers de la editorial (no conozco a poeta en prácticas que no lo tenga), lo menciono porque ha sido mi compañero de viaje este pasado fin de semana en Mojácar (se me ocurrió que no sería una mala idea revisitar a los grandes héroes del budismo y el confucionismo poéticos en medio del maremágnum infantil que me esperaba, y acerté). Ha sido un placer a pesar de que el editor tiene unas cosas de bombero (por ejemplo, dice de todos los poetas que utilizan un lenguaje muy sencillo y muy humano) que no le impiden salpicar las notas biográficas de historias estupendas: ahí te enteras de que a Li Po no le interesaba para nada la difusión de su obra y muchas veces escribía poemas para tirarlos inmediatamente al río y verlos flotar, lo cual no sé a ustedes pero a mí es una imagen que me fascina, o de que un verso sobre un soplo de brisa que llega a una torre le costó la cabeza a un poeta, porque el Emperador lo consideró un mensaje en clave incitando a la insurrección.

En fin, que muchos de estos poemas consiguen la operación mágica de transmitir, a través de una separación de once siglos y once mil kilómetros, no sólo imágenes o consejos, sino secretos dichos al oído, de ésos que emocionan y ayudan a vivir (otra definición de poesía). Me encantaría tener el libro aquí para hacer un top ten rápido de pasajes y poetas, la verdad, pero traerme lectura al curro ya sería un poco pasarse, así que mejor se la hacen ustedes.

ANDREA, QUE TE COMAS EL POLLO, COÑO

ANDREA, QUE TE COMAS EL POLLO, COÑO

He aquí una frase de las que pueden salir de la boca de cualquier padre o madre de cualquier extracción social, nivel cultural, universo referencial, etcétera. También podría salir de la suya, no se crea. Ser padre o madre es muy jodido, he pasado el fin de semana con dos parejas con niña (es decir, dos niñas en total) y bueno, he visto cosas que vosotros no creeríais, atacar naves en llamas más allá de Orión, por lo menos. Es alucinante el porcentaje de tiempo de vida que una cosa tan pequeña puede absorber de las dos personas adultas que la llaman hija: despertarse intermitentemente durante toda la noche para ir con ella, despertarse definitivamente a una hora muuuuuuy temprana de la mañana, prestarle una atención continua e ininterrumpida durante todo el día, luchar con ella a brazo partido y empleando toda la capacidad inventiva en componer nuevas estrategias que la convenzan para comer, guiar sus juegos, arrastrar de un lado a otro kilos y kilos de material relacionado con la niña (por no hablar del suplicio del carricoche), y un largo etcétera.

También debe de haber toneladas de poesía en la cosa de la paternidad, pero ah, no es como los toros que uno puede ver desde la barrera. Desde la barrera no se ve nada y no hay burladero que valga: hay que agarrarse los machos y saltar.

EL DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA NACIÓN Y EL VODKA EN LA COCINA ITALIANA

EL DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA NACIÓN Y EL VODKA EN LA COCINA ITALIANA

En fin, España va bien, España va mal, España va así así, España se destruye, España se construye, España y el efecto llamada, España y Yanquilandia, España y los maleducados de sus niños, etcétera etcétera... Nada de todo esto, sin embargo, es tan gordo como lo que está ocurriendo con lo en principio más secundario de todo: la ampliación del derecho del matrimonio civil a parejas homosexuales. ¡Señores, que tenemos a un país extranjero (el Vaticano) llamando a la desobediencia civil de nuestros funcionarios! ¡Y a la Santa Madre Iglesia exigiéndole al jefe de estado (el Rey) que actúe en contra del ejecutivo! ¿Por qué no hicieron algo así cuando se trataba de enviar al ejército a invadir injustificadamente un país y bombardear y torturar a su población civil? ¿Dónde está el problema, en que Pepe se case con Manolo, o en que Pepe se suba a un avión, arroje una bomba sobre la casa de Manolo matando e hiriendo mujeres y niños, agarre a los pocos supervivientes, entre ellos Manolo, los meta en una cárcel sin pruebas ni abogados ni cargos ni proceso, los desnude, les coloque una bolsa de plástico en la cabeza y los apile para echarse una foto junto a ellos? ¿Nos hemos vuelto todos majaretas? ¿Me he vuelto yo un poquito panfletario? Uf, tengo tantas y tantas preguntas...

--- Pasta con salsa de vodka ---

INGREDIENTES:
Para 4 personas

400-500 gr. de pasta cocida
3 cucharadas de mantequilla
2/3 de vaso de vodka
1 buen pellizco de pimienta roja (cayena molida)
1 lata pequeña de tomates al natural
3/4 de vaso de nata, de la que se usa para montar
Sal

PREPARACIÓN:
En una sartén, fundir la mantequilla (es mejor no sustituir por aceite) y añadir el vodka. Cuando hierva, añadir la pimienta roja, los tomates y la sal. Cuando los tomates se deshagan (si la lata era de tomates triturados no habrá que esperar mucho ;-) añadir la nata (35% de grasa, engorda que da gusto, ¿quién dijo miedo?) y dejar que cueza sin llegar a hervir, unos diez minutos. Mezclar con la pasta, remover un instante y servir de inmediato.

vía La web de Reos

LOS TRES PLACERES DEL DÍA

Los vericuetos de la navegación y el bloguerío me han llevado a este artículo sobre los placeres que a una serie de personajes les alegran el día. Me ha llamado muchísimo la atención la extrema sosez de todos los participantes: ninguno menciona el sexo, ninguno toma copas con los amiguetes, nadie se droga ni comete acciones impuras (hay uno que hasta pone el rezo del padrenuestro como uno de esos tres placeres, y lo más gracioso es que ése es precisamente con el que más, ejem, comulgo yo), y en general se limitan a contarnos los desayunos tan completos que toman, los muchos periódicos que leen y cuánto les encanta dormir. Parece raro, ¿no? ¿Son gente rara? Creo que son personajes de la vida pública (sea lo que sea eso de vida pública) de Barcelona, algunos metidos en años, pero eso no los excusa de llevar esa vida tan rematadamente sosa. Lo terrible del caso es que, acaso imbuido del espíritu soporífero del artículo, me he hecho yo a mí mismo esa investigación, con los siguientes resultados.

Placer 0: Tendré que decir antes de empezar que tampoco estoy tan muerto, y que si el día incluye sexo, esto se coloca por delante de cualquier otro placer (el mejor cuartito de hora del día, como decía el gran Kiko Veneno).

Placer 1: Llegar a casa tras una (je, je) dura jornada de trabajo, poner música a un volumen aceptable en el ordenata, abrir una cervecilla y unas aceitunas y leer en la cocina hasta la hora de pasear a los perritos.

Placer 2: Dormir la siesta en el sofá, o mejor, los diez minutos que preceden al sueño, como decía el compadre Borges. Esto si es fin de semana, si no, quedarme durmiendo en el sofá por la noche, simplemente, pero no tanto porque me pierdo indefectiblemente el final de alguna peli que tengo ganas de ver.

Placer 3: Ir en moto por Murcia a hora punta, mirando escaparates, chicas, árboles... y las caras de fastidio de los que tienen que ir en coche cuando los adelantas en los semáforos. A quién se le ocurre meterse en Murcia con el coche a hora punta, hombre, ni que yo tuviera la culpa, je je.

¿Qué les parece? ¿Estoy o no estoy hecho un jubilado? Y lo peor del tema es que leí hace poco este post en La vida de los gorilas y me dejó traumatizado e hice serios propósitos de cambio. Que luego a la vista de mi top placeres no he cumplido. Sic transit gloria mundi, está visto.

A QUÉ HUELEN LAS NUBES Y PARA QUÉ SIRVE UN POETA

A QUÉ HUELEN LAS NUBES Y PARA QUÉ SIRVE UN POETA

Son éstas dos cuestiones espinosas que la publicidad de Evax y Mousse de Chocolate Danone no consiguen despejar. Tampoco es que me importe mucho el olor de las nubes (aunque a mí me envolvió una nube, una vez en una montaña, y lo cierto es que sí olía a algo), pero el papel del poeta (de la mousse o de cualquier otro postre lácteo) me interesa algo, no por nada estoy en prácticas y aspiro a cumplir un día ese papel. Pero qué papel, se preguntarán muy retóricamente ustedes. Uf, pues ni idea, señoras y señores. No encuentro modelos válidos.

Por un lado está el poeta-catedrático que ha hecho de la poesía (también) su profesión, y tiene voz y voto en las disputas crítico-teóricas sobre la misma. Escribe en revistas, participa en mesas redondas, encuentros, simposios etcétera, prepara antologías (¡cuidao!), imparte clases y, un poco como de pasada, publica libros de poesía. Tiene enemigos literarios, representa a una corriente en concreto enfrentada a la de al lado, y ejercen el poder de encumbrar (es un decir) o sepultar a los miembros del resto de las estirpes, que detallo a continuación:


Por otro lado está el poeta-poeta, que no tiene nada que ver con la docencia ni con la Teoría de la Literatura, de lo cual estará muy orgulloso, y que compagina su poesía con una multitud de ocupaciones más o menos relacionadas, como son las colaboraciones con suplementos culturales, los artículos de opinión, la participación en mesas redondas, encuentros, simposios etcétera, la animación cultural, el cuento y la novela. Ésta es la clase de poetas que sufre más de estrés, porque su forma de vida no está en ningún caso asegurada y sí desde todas partes puesta en peligro por, o bien la inquina de algún poeta de la casta superior, o el golpe de suerte de algún poeta de la casta inmediatamente inferior.

Que es el poeta-joven. Es ya un tópico aclarar que la edad de uno no tiene nada que ver con que lo incluyan o no en esta categoría, pues hay poetas jóvenes de cerca de cincuenta años y otros de treinta y pocos a quienes nadie osaría llamar así. Se trata de gente que acaba de despegar, que ha ganado el premio X o ha publicado en la editorial Y o ha sido incluida en la antología Z, y que lo único que ansía es convertirse en un poeta-poeta. Este proceso nunca será rápido. El poeta-poeta tratará de alargar en todo lo posible dicho proceso, que sólo podrá avanzar mediante el favor de un poeta de la casta superior, gente que, dado que está más tranquila en su puesto, es más ingenua y tiende a valorar más lo que ella entiende por talento (que consiste en escribir de acuerdo a los cánones que predica desde su púlpito). No confundir, por favor, el poeta-joven con el poeta-en-prácticas.

Después tenemos a la infracasta, los parias, los poetas-malditos. Infinitamente denuncian la hipocresía de toda la situación, niegan su asistencia a las pocas mesas redondas, encuentros, simposios etcétera a los que aún, un poco por quedar bien, se los invita, trabajan en ocupaciones radicalmente alejadas de la literatura y clásicamente mal pagadas, y guardan un poquito más celosamente sus originales. Cumplen la función de ser los únicos poetas malos a los que todo el mundo puede llamar fácilmente mal poeta (porque no han aparecido por la mesa redonda, encuentro, simposio etcétera). De entrada caen simpáticos, pero después de la tercera o cuarta copilla suele aparecer el resentimiento y además ocurre en general que son, realmente, malos.

La diferencia entre pertenecer a una u otra casta, a lo mejor estoy insistiendo en una obviedad pero lo voy a decir, no viene dada más que por los conocimientos de retórica del sujeto y su nómina de amiguetes literarios, en ningún momento su grado de tigricidad, por llamarlo así, o la calidad de su conexión con la Poesía en mayúsculas, o su capacidad de cambiar el mundo a mejor a base de poemas, etcétera etcétera, tiene nada que ver aquí.

Y para terminar, flotando alrededor de todas estas castas, está el poeta-en-prácticas que hace lo que puede y que se pregunta para qué servirá un poeta y se responde que para nada o se responde algo parecido a esto (qué haríamos sin usted, don Roberto, qué haremos sin usted). Somos muchísimos pero un alto porcentaje, como es lógico, abandona.

POESÍA-TIGRE

POESÍA-TIGRE

La verdad es que hay poemas por ahí que parecería que están agachados esperando a que pases cerca para saltarte encima y darte la vuelta-tirarte al suelo-romperte los esquemas (qué expresión fea, romperte los esquemas, ¿verdad?). Son los poemas-tigre y cada lector tiene los suyos y parece que (por lo menos a mí) te agarran más fácilmente cuando estás desprevenido. Hoy he encontrado uno. Me puedo considerar afortunado.

WOLFE Y CERCAS

WOLFE Y CERCAS

Preguntado Tom Wolfe por las razones que le hacen apoyar la invasión de Irak, esgrimió el argumento de que "los izquierdistas sustituyen el pensamiento por la indignación", como si la oposición a la guerra fuese un acto visceral, poco reflexivo e ilógico, ante una operación de ocupación fruto de una mente (pre) clara en posesión de una amplia dosis de sangre fría. Todo esto lo dice a lo largo del ciclo promocional de su última (y larguísima) novela, Soy Charlotte Simmons, tal vez para alejar la atención sobre la poquita calidad de la misma, que es un ejercicio vagamente satírico y escasamente creíble sobre los estudiantes de las universidades norteamericanas. Esta teoría tan yanqui que refleja el neoconservadurismo beligerante como portavoz de la luz de la razón en el mundo, y a los movimientos pacifistas como pandillas de hippies fumados entonando eslóganes demagógicos con faltas de ortografía la destruye, fulmina, derrumba, quema, reduce a polvo (y además sin proponérselo explícitamente) Javier Cercas con sus dos novelas bélicas, Soldados de Salamina y La velocidad de la luz. Esta última es la que acabo de leer y la que me ha hecho pensar en el absurdo de Wolfe que he comentado antes.

La novela como vehículo de exploración, en manos del novelista como piloto o guía, es tal vez la mejor herramienta que existe para la captación de la verdad, precisamente porque su naturaleza heterogénea, abierta, la capacita para dar cabida a investigaciones (ficticias o no) como la de Cercas y al mismo tiempo la faculta a no emitir tesis ni hipótesis, a no pronunciarse, a dejar al lector en silencio en el momento justo en que la historia cuaja y todas las piezas encajan. La clave está precisamente en ese silencio: en su profundidad, en su perfección y en la total ausencia de murmullos, como el que ocurre al final deUn artista del mundo flotante, de Ishiguro. Con este autor Cercas tiene en común la rarísima sabiduría de saber trasladar al individuo el peso de la Historia y la aún más rara de saber trasladar a la Historia el peso del individuo, así el criado de un nazi inglés en Los restos del día, así la velada figura de Sánchez Mazas de los Soldados, así este Rodney Falk que es presentado desde todos los puntos de vista posibles, que es la mejor manera de acercarse a la realidad, como todos sabemos, porque no existe la gente con sólo un perfil ni las monedas con una sola cara.